Contenido actualizado el 19/06/2026
Echar a un okupa cuesta dinero, tiempo y disgustos y el importe varía mucho según la vía que elijas. No es lo mismo recurrir a los tribunales que a una empresa privada, y ninguna de las dos se acerca, ni de lejos, a lo que cuesta evitarlo. En esta guía te damos cifras orientativas y realistas de cada opción para echar a un okupa, los plazos que puedes esperar y los gastos que casi nadie menciona.
Antes de entrar en números, una advertencia importante: aunque la ocupación ilegal sea tuya quien la sufre, la ley no te permite tomarte la justicia por tu mano.
¿Por qué no puedes echar a un okupa por tu cuenta?
Es la pregunta que se hace todo propietario afectado, y la respuesta es tajante: no puedes entrar por la fuerza, cambiar la cerradura ni cortar el agua o la luz. Si lo haces, corres el riesgo de pasar de víctima a denunciado por un delito de coacciones, lo que complicaría aún más la recuperación del inmueble. La vivienda ocupada se considera, a efectos legales, «morada» de quien está dentro, y solo un juez o la actuación policial en caso de delito flagrante pueden ordenar el desalojo. Por eso, salvo que la intrusión sea muy reciente y flagrante, hay que pasar por una de estas dos vías — con su correspondiente coste.
Las vías para echar a un okupa y su coste aproximado
Existen dos caminos principales para recuperar tu vivienda, más una tercera opción que en realidad actúa antes de que el problema exista. Estos son sus costes orientativos:
Importes orientativos. El precio real depende de la complejidad del caso, la localización y, en la vía judicial, de si los ocupantes se oponen o alegan vulnerabilidad. No son cifras cerradas.
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La vía judicial es la única plenamente garantista. Sus gastos son básicamente tres: el abogado (honorarios libres, que en un caso de okupas suelen moverse entre varios cientos y unos 2.000 €), el procurador (con tarifas fijadas por ley, en torno a 150-300 €) y el cerrajero para cambiar la cerradura el día del lanzamiento (en torno a 100 €). Los particulares no pagan tasas judiciales. El gran inconveniente no es el dinero, sino el tiempo: pese a la reforma de juicios rápidos, en la práctica el proceso puede alargarse varios meses. Lo detallamos en nuestra guía sobre la ley antiokupa.
Una empresa de desokupación es más rápida —días o pocas semanas— pero también más cara, desde unos 3.000 €, y se mueve en una zona gris legal que conviene conocer bien antes de contratar. Analizamos a fondo cómo trabajan y cuáles son las más conocidas en nuestra guía sobre empresas de desokupación.
Cómo se echa a un okupa por la vía legal, paso a paso
Si optas por la vía judicial, conviene saber por dónde pasa el procedimiento. A grandes rasgos, son cinco fases:
Demanda
Tu abogado presenta la demanda en el juzgado de primera instancia del lugar de la vivienda, firmada también por procurador y acompañada del título de propiedad, pidiendo la posesión inmediata.
Admisión a trámite
El juzgado admite la demanda —un trámite que puede tardar unas semanas— y dicta el decreto de admisión.
Notificación
Se notifica a los ocupantes, que disponen de un plazo para oponerse o acreditar algún derecho sobre el inmueble.
Juicio, si hay oposición
Si se oponen, se celebra la vista. Con la reforma de juicios rápidos, la comparecencia debe producirse en un máximo de 15 días y la sentencia llega en pocos días.
Lanzamiento
Se fija fecha para el desalojo: acuden la comisión judicial y el procurador, el cerrajero cambia la cerradura y se levanta acta del estado del inmueble.


¿Es un okupa o un inquiokupa? El coste y la vía cambian
No es lo mismo un okupa que un inquiokupa, y la diferencia afecta tanto al procedimiento como al bolsillo. El okupa entró sin permiso ni contrato, por lo que su caso se trata por la vía penal (allanamiento o usurpación) o posesoria. El inquiokupa, en cambio, entró legalmente con un contrato de alquiler y dejó de pagar: su desalojo se tramita como un desahucio por impago por la vía civil, que suele ser algo más barato en honorarios —un desahucio por impago ronda los 700-1.200 € de abogado— pero a menudo más lento, ya que queda fuera de los juicios rápidos penales. En ambos casos, si además quieres reclamar las rentas o los daños, el abogado suele añadir un porcentaje sobre la cantidad reclamada.
El coste que nadie te cuenta: el tiempo y los daños
El gasto del abogado o de la empresa es solo la punta del iceberg. Mientras dura una ocupación, el propietario sigue afrontando una factura silenciosa que, sumada, suele superar con creces el coste del propio desalojo:
💸 Lucro cesante
Cada mes que pasa es un mes en el que no puedes vender ni alquilar el inmueble. En una vivienda de alquiler, eso son cientos de euros mensuales perdidos.
🧾 Gastos fijos
El IBI, la cuota de comunidad, la tasa de basuras y, a menudo, los suministros siguen corriendo a tu cargo aunque no vivas allí.
🔨 Daños y reparaciones
No es raro recuperar la vivienda con desperfectos. Reparar y, en su caso, peritar los daños añade un coste extra difícil de recuperar.
Sumando todo, una ocupación que se alargue varios meses puede acabar costando varios miles de euros entre gastos directos e indirectos, sin contar el desgaste personal.
La forma más barata de echar a un okupa es no tenerlo nunca
Si has llegado hasta aquí, la conclusión se cae por su propio peso: prevenir cuesta una fracción de lo que cuesta resolver. Una alarma anti-okupas conectada cuesta unos 20-40 € al mes y actúa donde de verdad importa: detecta la intrusión en el momento, aporta la prueba de flagrancia y permite que la Policía desaloje de inmediato, antes de que empiece el calvario de meses y miles de euros. Es la única de las tres opciones que evita el problema en lugar de intentar arreglarlo.
Más vale prevenir: una puerta antiokupa retrasa la entrada forzada y un seguro antiokupa cubre los gastos legales si llegan a ocupar.
Para una vivienda vacía o una segunda residencia, una buena alarma para casa es la inversión en tranquilidad más rentable que existe. Puedes ver cuáles protegen mejor frente a la okupación en nuestra comparativa de las mejores alarmas.
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Preguntas frecuentes sobre el coste de echar a un okupa
¿Cuánto cuesta echar a un okupa por la vía legal?
De forma orientativa, en torno a 1.000-2.500 €, sumando los honorarios del abogado (libres, normalmente entre varios cientos y unos 2.000 €), el procurador (150-300 €) y el cerrajero (unos 100 €). Los particulares no pagan tasas judiciales. El coste puede subir si el caso se complica o los ocupantes se oponen.
¿Cuánto cobra una empresa de desokupación?
Sus tarifas parten, de forma orientativa, de unos 3.000 € y pueden subir bastante según el caso. Son más rápidas que la vía judicial, pero operan en una zona gris legal y su resultado no está garantizado.
¿Puedo echar a un okupa yo mismo para ahorrar?
No. Entrar por la fuerza, cambiar la cerradura o cortar los suministros puede convertirte en denunciado por coacciones. La única vía segura es la legal o, si la intrusión es flagrante, el aviso inmediato a la Policía.
¿Cuánto se tarda en echar a un okupa?
Depende de la vía. Una empresa de desokupación puede actuar en días o semanas; por la vía judicial, pese a la reforma de juicios rápidos, en la práctica suelen ser varios meses por la saturación de los juzgados.
¿ Sale más barato prevenir con una alarma?
Mucho más. Una alarma anti-okupas cuesta unos 20-40 € al mes y evita tanto el gasto del desalojo (miles de euros) como los costes ocultos de una ocupación: meses sin poder usar el inmueble, gastos fijos y posibles daños.
Soy Manuel Soto, y llevo más de 18 años metido de lleno en el sector de las alarmas para hogar y negocio. Durante todo ese tiempo he sido distribuidor autorizado de las principales compañías del mercado —ADT (antes Tyco), Securitas Direct/Verisure, Movistar Prosegur, Segurma y Sicor, la alarma de El Corte Inglés—, además de encargarme de su comercialización y posicionamiento online.
Trabajar con todas ellas a la vez me ha dado una perspectiva que pocos tienen: conozco por dentro cómo funcionan sus equipos, sus centrales receptoras, sus contratos y permanencias, cómo trabajan sus comerciales e instaladores y, sobre todo, dónde está la letra pequeña de cada oferta. Y como no dependo de ninguna marca en concreto, puedo contarte las cosas como son.
A eso le sumo más de 20 años en tecnología, desarrollo web y SEO, que es lo que me permite explicarte todo esto de forma clara y sin tecnicismos. Mi objetivo en Comparador Alarmas Plus es sencillo: auditar las ofertas del mercado con criterio, separar lo que de verdad protege tu casa de lo que es puro marketing, y ayudarte a decidir con toda la información delante. Sin humo y sin sorpresas.
