Contenido actualizado el 02/07/2026
Una segunda residencia plantea un problema distinto al de una vivienda habitual. Es una casa que pasa vacía gran parte del año, que normalmente no guarda objetos de gran valor y que, a menudo, está algo aislada.
Eso cambia las prioridades. No necesitas el kit más grande ni el más caro: necesitas el equilibrio justo, una alarma básica pero con lo necesario, sin extras que inflan la cuota sin aportar. Aquí verás qué cuesta y, sobre todo, qué debe tener de verdad la alarma de una segunda vivienda.
Precios de alarmas para segunda residencia
Para una segunda residencia interesa el kit más económico de cada compañía que cumpla con lo esencial: detección, conexión a Central Receptora y verificación. Estos son los más ajustados de cada una.
Como en cualquier alarma con cuota, el precio se compone de equipo, instalación y cuota mensual; hoy lo habitual es que equipo e instalación vayan a 0 € a cambio de permanencia. Para el cuadro completo puedes consultar los precios de alarmas para casa.
ADT
Básico con vídeo-detector
Basic 42,35 €/mes
Promo: 19,90 €/mes · 4 meses
Equipo + instalación: 0 € (alquiler)
Incluye detector con cámara
Segurma
El más económico con vídeo
Tranquilidad 43,90 €/mes
Promo: 19,90 €/mes · 12 meses
Equipo + instalación: 0 € (alquiler)
Incluye 2 detectores con cámara
Securitas Direct (Verisure)
Entrada económica
desde 39,90 €/mes
Promo: 29,90 €/mes · 6 meses
Equipo + instalación: Equipo gratis; instalación según promoción
Kit base de 3 dispositivos
Movistar Prosegur
Precio fijo
desde 48,90 €/mes
Promo: Sin promo (cuota estable)
Equipo + instalación: 0 € (instalación bonificada)
Kit base de 3 dispositivos
Sicor
La más económica
Sin tarifa pública
Promo: Promocional
Equipo + instalación: 0 € (alquiler)
De las más económicas (El Corte Inglés)
Precios con IVA, orientativos. Sicor no publica tarifa. Los kits económicos de ADT y Segurma ya incluyen detector con cámara, clave para verificar los saltos en una segunda residencia.
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El equilibrio: una alarma básica pero suficiente
El error más común es pensar que una segunda residencia necesita el mismo despliegue que la vivienda principal. No es así.
Como casi nunca hay objetos de gran valor y la casa no se habita, no tiene sentido pagar por extras que disparan la cuota. Imagina una segunda residencia grande con un kit de solo dos detectores: en el momento en que alguien entra y se mueve, esos detectores lo captan igual.
La clave está en cubrir lo esencial —los accesos principales y el movimiento interior— y olvidarse de elementos innecesarios que encarecen la cuota mensual. Una alarma básica, bien dimensionada, protege una segunda vivienda perfectamente.
En la práctica, un kit básico bien dimensionado para una segunda residencia suele cubrir:
- Los accesos principales: un contacto magnético en la puerta de entrada y, si acaso, en la ventana o el acceso más expuesto.
- El movimiento interior: uno o dos detectores en las zonas de paso, suficientes para captar a cualquiera que recorra la casa.
- Un vídeo-detector: para que la Central pueda verificar los saltos con imagen (lo vemos justo abajo).
- El panel con comunicación móvil: el cerebro del sistema, que avisa a la Central por red móvil sin depender del wifi.


El problema clave: las falsas alarmas (y cómo verificarlas)
Hay algo que sí importa mucho en una vivienda habitual: que la alarma no dé falsos saltos, o que estos se puedan verificar.
El escenario típico: un detector salta por una ventana entreabierta y una cortina que se mueve con el viento. La alarma se dispara, pero la compañía no puede confirmar si ha entrado alguien. ¿Qué ocurre entonces? Que te llaman a ti para que verifiques qué está pasando en tu casa.
Si tu segunda residencia es una casa en la playa a cuatro horas en coche, recibir esa llamada no hace ninguna gracia. Por eso lo ideal es doble: que el equipo evite los falsos saltos y que, cuando uno salte, se pueda verificar a distancia.
La solución son los vídeo-detectores: detectores con cámara que, al activarse, envían imágenes a la Central Receptora. Así la compañía confirma con sus propios ojos si hay un intruso real, sin tener que molestarte.
Es, de lejos, lo más útil que puedes incluir en una segunda residencia, y los kits económicos de ADT y Segurma ya lo traen de serie.
Dos detalles que marcan la diferencia: wifi y cortes de luz
Que no dependa del wifi. Muchas segundas residencias no tienen internet contratado, o la conexión es inestable. Si la alarma depende del wifi de casa, te quedas sin protección en cuanto falle el router.
Asegúrate de que el equipo comunica por red móvil (GSM), independiente de tu internet. Es lo que garantiza que la alarma siga avisando aunque en la casa no haya conexión.
Que avise de los cortes de luz. Es un uso muy habitual y que casi nadie menciona: muchas alarmas notifican cuando se va la luz en la vivienda.
En una segunda residencia, un corte prolongado puede estropear lo que tengas en la nevera o el congelador, e incluso provocar un accidente doméstico. Recibir el aviso te permite reaccionar a tiempo.
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Segunda residencia aislada o casa de campo
Si tu segunda vivienda está en el campo o en una zona apartada, dos cosas cobran importancia.
La primera es la autonomía: en sitios sin suministro eléctrico estable existen alarmas con alimentación autónoma o por energía solar, que siguen funcionando sin depender de la red. La segunda es la cobertura: conviene un sistema con comunicación móvil multibanda, capaz de buscar la mejor señal disponible donde la cobertura es débil.
Con eso, una casa de campo queda protegida igual que cualquier segunda residencia, aunque esté lejos de todo.
¿Una alarma evita la okupación?
Una segunda residencia vacía la mayor parte del año es, precisamente, el perfil de mayor riesgo de okupación. Y aquí conviene ser honesto: una alarma no impide físicamente que alguien entre.
Lo que sí hace es detectar la entrada en el primer momento y permitir una respuesta inmediata —aviso a la Central y, si se confirma, a la policía— antes de que la situación se complique. Cuanto antes se actúa, más fácil es evitar una okupación. Lo desarrollamos en nuestra guía sobre alarmas anti-okupas.
¿Qué kit para qué segunda residencia?
Con todo lo anterior sobre la mesa, este es el resumen por perfil:
- Si buscas lo más económico con verificación: el kit básico de ADT o el de Segurma, que ya incluyen vídeo-detector para confirmar los saltos sin molestarte.
- Si tu casa está aislada o sin suministro: prioriza la autonomía (batería o energía solar) y la comunicación móvil multibanda.
- Si tu mayor preocupación es la okupación: cualquier kit con conexión a Central y verificación por vídeo, que permita una respuesta rápida.
En todos los casos la regla es la misma: lo necesario y bien dimensionado, sin pagar por extras que no vas a aprovechar. Antes de poner una alarma, asegúrate de que el kit cubre los accesos y el movimiento interior, comunica sin wifi y permite verificar a distancia.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una alarma para una segunda residencia?
Los kits más económicos parten de unos 40-44 €/mes con conexión a Central Receptora, equipo e instalación a 0 € y promociones de entrada desde 19,90 €/mes los primeros meses. No necesitas el kit más caro: para una segunda vivienda basta una alarma básica bien dimensionada.
¿Necesito muchos detectores en una segunda residencia?
No. Como la casa no se habita y rara vez guarda objetos de valor, un kit básico es suficiente: en cuanto un intruso entra y se mueve, los detectores lo captan. Pagar por extras innecesarios solo encarece la cuota.
¿Qué pasa si la alarma salta sin que haya entrado nadie?
Con vídeo-detectores, la Central comprueba con imágenes si hay un intruso real y descarta los falsos saltos sin necesidad de llamarte. Sin verificación, la compañía tendría que pedirte que comprobaras tú qué ocurre, algo incómodo si la casa está lejos.
¿Funciona la alarma si la casa no tiene internet?
Sí, siempre que comunique por red móvil (GSM) en lugar de depender del wifi. Es lo recomendable en una segunda residencia, donde a menudo no hay internet contratado.
¿La alarma avisa si se va la luz?
Muchos sistemas lo hacen. Es útil en una segunda vivienda para evitar que un corte prolongado estropee la nevera o el congelador.
En resumen
La mejor alarma para una segunda residencia no es la más cara, sino la mejor dimensionada: básica pero con lo necesario. Cubre los accesos y el movimiento interior, evita pagar extras que no aprovecharás y prioriza tres cosas: verificación por vídeo, comunicación sin wifi y aviso de cortes de luz.
Con ese equilibrio, una segunda vivienda queda protegida a un precio ajustado y sin sustos innecesarios, esté donde esté.
Soy Manuel Soto, y llevo más de 18 años metido de lleno en el sector de las alarmas para hogar y negocio. Durante todo ese tiempo he sido distribuidor autorizado de las principales compañías del mercado —ADT (antes Tyco), Securitas Direct/Verisure, Movistar Prosegur, Segurma y Sicor, la alarma de El Corte Inglés—, además de encargarme de su comercialización y posicionamiento online.
Trabajar con todas ellas a la vez me ha dado una perspectiva que pocos tienen: conozco por dentro cómo funcionan sus equipos, sus centrales receptoras, sus contratos y permanencias, cómo trabajan sus comerciales e instaladores y, sobre todo, dónde está la letra pequeña de cada oferta. Y como no dependo de ninguna marca en concreto, puedo contarte las cosas como son.
A eso le sumo más de 20 años en tecnología, desarrollo web y SEO, que es lo que me permite explicarte todo esto de forma clara y sin tecnicismos. Mi objetivo en Comparador Alarmas Plus es sencillo: auditar las ofertas del mercado con criterio, separar lo que de verdad protege tu casa de lo que es puro marketing, y ayudarte a decidir con toda la información delante. Sin humo y sin sorpresas.
